La felicidad suprema en la vida es ser amado por lo que uno es, o, mejor aún,
ser amado a pesar de lo que uno es.
Permanece en silencio
Ahora contaremos hasta doce y todos nos quedaremos quietos. Por una vez en la faz de la tierra, no hablemos ningún idioma; hagamos una pausa por un momento y no gesticulemos tanto. Qué momento tan extraño sería sin conmoción, sin motores; nos encontraríamos todos juntos en una extravagancia repentina. En el mar frío, el pescador no atacaría a las ballenas , y el hombre que recoge sal no miraría sus manos magulladas. Aquellos que preparan nuevas guerras —guerras con gas, guerras con fuego, victorias sin supervivientes— se pondrían ropa limpia para caminar con sus hermanos en las sombras, sin hacer nada. Lo que deseo no debe confundirse con la inactividad total. Esto es la vida misma... Si no estuviéramos tan empeñados en mantener nuestras vidas en movimiento y por una vez no hiciéramos nada, tal vez un inmenso silencio interrumpiría la tristeza de no poder entendernos jamás y de amenazarnos con la muerte. Tal vez la tierra pueda enseñarnos, como cuando todo parece muerto en invierno y luego demuestra estar vivo. Ahora contaré hasta doce , ustedes se callarán y yo me iré.
ser amado a pesar de lo que uno es.
Permanece en silencio
Ahora contaremos hasta doce y todos nos quedaremos quietos. Por una vez en la faz de la tierra, no hablemos ningún idioma; hagamos una pausa por un momento y no gesticulemos tanto. Qué momento tan extraño sería sin conmoción, sin motores; nos encontraríamos todos juntos en una extravagancia repentina. En el mar frío, el pescador no atacaría a las ballenas , y el hombre que recoge sal no miraría sus manos magulladas. Aquellos que preparan nuevas guerras —guerras con gas, guerras con fuego, victorias sin supervivientes— se pondrían ropa limpia para caminar con sus hermanos en las sombras, sin hacer nada. Lo que deseo no debe confundirse con la inactividad total. Esto es la vida misma... Si no estuviéramos tan empeñados en mantener nuestras vidas en movimiento y por una vez no hiciéramos nada, tal vez un inmenso silencio interrumpiría la tristeza de no poder entendernos jamás y de amenazarnos con la muerte. Tal vez la tierra pueda enseñarnos, como cuando todo parece muerto en invierno y luego demuestra estar vivo. Ahora contaré hasta doce , ustedes se callarán y yo me iré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario